María Castejón: “Las heroínas cinematográficas son heroínas por superar mandatos de género”

Per Marta F. Soldado

maria_castrejon

 
ENTREVISTEM A MARÍA CASTEJÓN, activista feminista, doctora en història, especialitzada en història cultural i del cinema espanyol, membre de l’organització del festival de Cine y Mujeres de Pamplona, escriptora desimbolta i descarada a Las princesas también friegan.
 
El seu llibre, Fotogramas de género, representación de masculinidades y feminidades en el cine español” (1977-1989) (Logroño, Siníndice, 2013), estudia des de la història del gènere, els feminismes i la narrativa fílmica, les representacions de gènere en el cine espanyol de l’època, i proposa una alenada d’aire fresc en el món del cinema, creador d’imaginaris en què les dones han de començar a estudiar quin ha estat i quin ha de ser el propi paper darrera i davant les càmeres.
 

1.- Empecemos por María Castejón, doctora en Historia, autora del libro Fotogramas de género. ¿Cómo y por qué llegas a la conclusión que te interesa la representación de la mujer en la gran pantalla? Qué es lo que es necesario contar al respecto?

Bueno, el punto de partida de todo es cuando leo el libro “Los desarraigados en el cine español” (Nuer Ediciones, 1998), un libro colectivo coordinado por Roberto Cueto que conozco a partir de uno de los programas de Versión Española dedicado al cine kinki.

A partir de esta lectura me doy cuenta de que se puede escribir historia a partir del cine español. Este hecho fue un poco el detonante, pero también es cierto que ya llevaba tiempo dándole vueltas a la idea de enrolarme con la tesina en todo esto del cine español y las representaciones. Cuando pienso en escribir una historia de las mujeres en España a partir del cine, me doy cuenta de que realmente hay muy pocas publicaciones sobre el tema, con lo cual, el tema aún me interesa más.

Ha sido un proceso académico muy largo en el que han existido sus lógicas evoluciones. En un primer momento, analizo las representaciones de las feminidades pero observo que resulta insuficiente.

Para poder analizar en profundidad las feminidades, es necesario analizar también las masculinidades, teniendo siempre presente que vivimos en una sociedad patriarcal y androcéntrica, y consecuentemente desigualitaria.

Otra de las claras evoluciones es estudiar películas dirigidas por mujeres y por hombres. Una de las líneas lógicas de estudio son las condiciones de acceso de las cineastas, que siempre son una minoría, y el análisis de sus trabajos.

Creo que hay que aplicar las lecturas feministas a todas las películas, por muy machistas o misóginas que sean.

Desde el punto de vista historiográfico es importante señalar la necesidad de seguir trabajando en las implicaciones que tiene el cine como fuente para la Historia en general y para la historia de las mujeres y las historia de género en particular. El cine dinamita el uso de las fuentes escritas, siempre necesarias, que históricamente invisibilizan a las mujeres, y abre nuevas posibilidades. Está claro que hay que seguir trabajando en todo el tema de las representaciones de género en el audiovisual desde la Historia.

 

2.- En cuanto a la acotación temporal de tu estudio, 1977-1989. ¿Puedes hablarnos un poco de cómo ves a la mujer en la España de entonces, delante y detrás de la cámara, y qué diferencias hay entre esos distintos roles que debe jugar?

Esta acotación obedece a un criterio cronológico claro. La muerte del dictador, la Transición y la “modernidad” de los 80.

Interesa ver qué representaciones hace el cine de feminidades y masculinidades en ese breve período de tiempo en el que ocurren muchas cosas, siendo una de las más relevantes la conquista por parte de las mujeres de los derechos más básicos de ciudadanía.

Tres mujeres llegan tras cursar estudios cinematográficos en la Escuela Oficial de Cine (EOC) a la dirección cinematográfica. Cecilia Bartolomé, Josefina Molina y Pilar Miró no son las primeras cineastas españolas, pero sí son las primeras en acceder a la industria tras una formación reglada, y las primeras en construir personajes femeninos protagonistas que se preocupan por cuestiones de género. Por lo tanto, veo la presencia de las cineastas en el período como una radical novedad que enriquece las representaciones de las feminidades.

lola_herrera_funcion_noche
Lola Herrera a “Función de Noche”, de Josefina Molina (1981).

En Vámonos Bárbara (Cecilia Bartolomé, 1977), Función de noche (Josefina Molina, 1981) y Gary Cooper que estás en los cielos (Pilar Miro, 1981) nos encontramos con personajes femeninos que han luchado, como las propias directoras por encontrar su lugar en el mundo y se mueven entre los condicionantes de género que han marcado sus vidas y la nueva situación legal que ofrece la democracia. Son representaciones muy rompedoras y revolucionarias porque hasta el momento no se habían producido.

En películas del mismo período dirigidas por hombres, el registro es novedoso, porque incluyen problemáticas femeninas, pero no rompen como lo hacen las cineastas, Asignatura pendiente (José Luis Garci, 1977) habla de amas de casa acomodadas que son infieles a sus maridos, pero que terminan reproduciendo con sus amantes los mismos mandatos de género de los que pretenden huir. Tigres de papel (Fernando Colomo, 1977) introduce una nueva variable la de la juventud que mira el presente con un optimismo que no existía en las películas anteriores. Esta juventud que protagoniza eso tan difuso que se ha dado en denominar “liberación sexual” lejos de rompero con mandatos anteriores, desde una nueva realidad reflexiona sobre su situación dominada claramente por los hombres, si bien se aprecia una nueva dialéctica sexual.

En la década de los 80, en las comedias de Fernando Trueba (Ópera prima (1979), Sal gorda (1981) y Sé infiel y no mires con quién (1985)) desde un punto de vista masculino, vemos como los hombres se enfrentan a unas feminidades que no controlan ni entienden. El acceso de las mujeres al mercado laboral, las separaciones o los divorcios, propician una nueva realidad en la que los personajes femeninos parecen haberse librado de los mandatos de género.

En las comedias de Fernando Colomo (La vida alegre (1987), Miss Caribe (1988) y Bajarse al moro (1989)) como ya apuntara Sé infiel y no mires con quién, nos adentramos en otra España.

En la España post golpe de estado y en la España del triunfo socialista. Estamos ante la nueva clase social burguesa del pelotazo a la que cualquiera que tuviera unos mínimos contactos podía ingresar. Las mujeres acceden al mercado laboral cualificado y esto tiene consecuencias. Destaco La vida alegre y el personaje de Ana (Verónica Forqué), un nuevo modelo femenino que tiene su independencia económica y que incluso asume las infidelidades de su desdichado marido. Los personajes femeninos son poderosos e independientes. Visto desde la actualidad, es una película muy vital y bondadosa que nos recuerda a una España que fue moderna aunque sólo por un rato.

Mención aparte merecen la representación de la prostitución, que dignifica el trabajo de las prostitutas y el protagonismo del Chusa, de nuevo Verónica Forqué, en Bajarse al moro un personaje que vive en la exclusión y que posee la dignidad de las heroínas cotidianas. De esas heroínas que al menos para el público salen victoriosas de su lucha contra la feminidad tradicional y virtuosa.

En el caso de las primeras películas de Pedro Almodóvar, Pepi, Luci; Boom y otras chicas del montón (1979), Laberinto de pasiones (1982), Entre tinieblas (1983) y Qué he hecho yo para merecer esto? (1984) podemos hablar de una subversión radical en las representaciones. Es difícil contextualizar la obra de Almodovar, personalmente me cuesta mucho desde su deriva melodramática, porque Almodóvar es un icono, pero es innegable que con sus primeras películas revoluciona, de una manera diferente a la revolución de las cineastas, las representaciones de género. Es necesario puntualizar la diferencia respecto a las cineastas, porque pertenece a otra generación, y porque nos guste más o menos, su obra tiene una proyección infinitamente superior a la de las cineastas.

Almodóvar por un lado renueva las representaciones por medio de jóvenes modernas que son sujetos sexuales y reescribe personajes prototípicos como los de las amas de casa o las de las monjas y los subvierte ofreciendo amas de casa masoquistas o monjas lesbianas controladoras y drogadictas. Creo que es junto con Colomo uno de los cineastas más sensibles con la dimensión de clase.

que_hehecho_almodovar
Fotograma de “¿Qué he hecho yo para merecer esto?”, Pedro Almodóvar (1984).

Por lo tanto, las representaciones, son muy ricas y lo que es importante, ofrecen nuevos modelos que nutren un nuevo imaginario de personajes femeninos.

 

3.- Hablemos de esa minoría de mujeres que dirigen filmes, que ya son unas cuantas. ¿La mujer directora construye un imaginario de género reinventando a la vez el rol de la mujer y del hombre? ¿Está en su cámara un modo distinto de analizar masculinidad y feminidad?

Es una cuestión muy interesante. Creo que es un determinismo hacia las cineastas y un condicionante innecesario pensar que las mujeres desde el momento en el que cogen una cámara se deben de centrar en temas femeninos. Una vez dicho esto, desde un punto de vista objetivo e histórico, sí que es verdad que las cineastas, de forma especial en sus primeras películas, suelen decantarse por protagonistas femeninas con todo lo que esto conlleva.

Es un fenómeno muy lógico. La falta de referentes femeninos en el cine ricos y variados es un hecho constatable. Por lo tanto, cuando una mujer se pone (de forma especial por primera vez) detrás de una cámara es normal que se cuestione temas sobre su identidad de género.

Vuelvo a decir que pensar que mujeres directoras interpretan la realidad de las mujeres de manera más integral es un determinismo. Tenemos los ejemplos de Colomo, Almodóvar y posteriormente de Miguel Albaladejo que retratan universos femeninos ricos desde un punto de vista de género.

Fotograma de "Miss Caribe", Fernando Colomo
Fotograma de “Miss Caribe”, Fernando Colomo (1988).

De la misma manera que he afirmado todo lo anterior, es cierto que hasta que no llegan las cineastas de la Transición, los personajes femeninos no son tratados desde un protagonismo absoluto. Lo mismo ocurre con las cineastas de los 90.

Es una cuestión compleja que hay que tratar desde una óptica integradora que siempre debe tener en cuenta que la presencia de las cineastas, fue, ha sido y sigue siendo una minoría.

 

4.- ¿En ese sentido, me podrías citar dos mujeres directoras y dos películas que te hayan dejado huella?

No sería capaz de quedarme sólo con dos. Destaco las cineastas de la Transición con sus tres películas ya comentadas. También me interesa mucho la obra de Margarethe von Trotta o de Andrea Arnold. También me interesan mucho la cinematografía de Chus Gutiérrez, Helena Taberna, Juana Macías o Virginia García del Pino.

Y creo que desconozco muchas cinematografías de mujeres que se encuentran fuera de los circuitos habituales….

 

5.- La presencia de la heroína en el cine, qué te sugiere? ¿Cuáles son tus heroínas cinematográficas y por qué motivo?

Llevo ya un tiempo trabajando el tema de las heroínas cinematográficas. Es más, he conseguido armar un curso al respecto. Lo primero que me ha llamado la atención es la ausencia de reflexiones teóricas sobre las heroínas. Si bien sobre los héroes existe una amplia bibliografía al respecto, sobre las heroínas no hay apenas nada.

Las heroínas cinematográficas, son heroínas por superar mandatos de género. Ellas no se dedican, como los héroes, a salvar a la humanidad. Bastante tienen con salvarse a sí mismas y de superar al patriarcado. Hay que trabajar mucho en todas estas implicaciones teóricas.

Cartell de "Las mujeres de verdad tienen curvas"
Cartell de “Las mujeres de verdad tienen curvas”, Patricia Cardoso (2003).

 

Las heroínas me sugieren mucho, muchísimo. Como muchas espectadoras, creo que hemos sido pocos conscientes del potencial de las heroínas. Creo que por todo lo que he dicho, las protagonistas de las películas de las cineastas de la Transición son una de las heroínas indispensables de mi imaginario.

Además estaría Escarlata O’ Hara, que es una de las primeras heroínas. Me interesa mucho su personaje por todas las rupturas que protagoniza, por ser una mujer absolutamente rompedora, por ser la primera heroína.

También Ana, de Las mujeres de verdad tienen curvas´(Patricia Cardoso, Estados Unidos, 2003). Aunque en esta película también son heroínas su hermana Estela e incluso su madre Doña Carmen. Son mujeres que luchan tanto por dinamitar la educación patriarcal que les impide ir a la Universidad, cuando este obstáculo viene desde sus propias familias, como por ser empresarias de éxito en el caso de Estela. El caso de Doña Carmen es especial porque se trata de una madre que no quiere que sus hijas sean más libres que ella. Es muy interesante ver el rencor de género que despide, lo que la convierte en una heroína negativa.

Otro referente indiscutible es la Mamba Negra de Kill Bill (Quentin Tarantino, Estados Unidos, 2003, 2004), por todo lo que aporta como heroína de acción y heroína a la que le mueve la venganza. La acción y la venganza no son cualidades que se atribuyan tradicionalmente a las mujeres ni en la realidad ni en el cine. Por eso es una heroína tan rompedora. Tampoco podemos olvidar la repercusión de un cineasta como Tarantino. La Mamba Negra es una heroína de masas.

mambonegro_killbill
Fotograma de “Kill Bill”, Quentin Tarantino (2003-2004).

No podemos finalizar este repaso sin mencionar el personaje de Olive en Pequeña Miss Sunshine (Jonathan Dayton, Valerie Faris, Estados Unidos, 2006). Esa niña que sueña con participar en un horrendo concurso de belleza infantil y que se mantiene firme en sus sueños…

Todo el universo heroínas, sin ser tan abundante ni rico en matices como el de los héroes, es un campo por explorar. Creo que hay que trabajar mucho en los anàlisis tanto cinematográficos como feministes.

En el blog Las princesas también friegan he realizado un llamamiento para que la gente se disfrace de sus heroínas preferidas y seguir reflexionando sobre los modelos que ofrecen. Os animo a participar.

 

6.- Pasemos ahora a conocer a María Castejón, escritora y activista sin tapujos en el blog Las princesas también friegan. En él destapas publicidad sexista, abogas contra políticas también sexistas y desentrañas todo lo relacionado con la mujer en el escenario más pop y cotidiano. ¿Ves tu labor allí como una alerta constante a los mensajes que recibimos sin darnos cuenta?

Los blog tienen vocación de inmediatez y de cotidianidad. Concibo el espacio de Las princesas también friegan como un lugar para escribir sobre la cultura y la realidad desde los feminismos sobre noticias, anuncios, opiniones sexistas. El sexismo impregna el día a día de nuestras sociedades y se ve de forma evidente en los medios de comunicación.

A pesar de todo el trabajo personal y de todas las reflexiones que hay por detrás, un blog debe ser un instrumento de comunicación y un lugar para el debate sin olvidar que no debe perder el humor y una cierta dimensión lúdica.

 

7.- ¿Qué tipo de mujer inunda principalmente nuestro imaginario cuotidiano?

El imaginario sobre modelos femeninos que recogen los medios de comunicación, si bien se ha enriquecido, se rige con las reglas tradicionales.

Se fomenta y se ensalza el modelo de la buena mujer. Esta ya no es sólo madre ni se queda en casa pero sigue viviendo según las reglas del patriarcado. La “mala” mujer es esa mujer ambiciosa, con una sexualidad muy marcada, que se ensalza pero luego siempre se termina por condenar.

Las mujeres son unas de las mayores garantes de este orden. Recuerdo con estupefacción el programa de Tele 5 “Sálvame”, en el que se criticaba a los maridos de alguna colaboradora porque eran ellas quienes ganaban más dinero que ellos. Ellas, en lugar de defender su opción, se lanzaban a defender a sus maridos diciendo que no eran unos calzonazos…..

 

8.- Ser princesa Disney o de Sexo en Nueva York. ¿Qué es menos pernicioso?

Tanto las princesas Disney como las protagonistas de “Sexo en Nueva York” –las películas que no la serie- fomentan valores y representan modelos muy cuestionables. Las princesas como Blancanieves o Cenicienta, que son las que dominan el merchandising, son princesas ciertamente sumisas y complacientes, buenas, obedientes e inocentes que asumen roles pasivos. Su salvación pasa por la presencia de un príncipe que curiosamente asume un rol secundario en la historia, pero definitivamente decisivo.

Con “Sexo en Nueva York” tengo una relación contradictoria a partir de las películas. La serie, que siempre me ha entretenido, tiene aspectos muy positivos como la inquebrantable amistad femenina, la libertad sexual, la independencia económica….pero en las películas se pierde toda la carga subversiva, el consumismo se hace insoportable y se vuelve a las dependencias hacia el amor romántico como las princesas Disney.

Imatge de la pel·lícula "Brave"
Imatge de la pel·lícula “Brave” (2012).

Pero afortunadamente, Disney/Pixar ha creado películas como Brave (2012) o Frozen (2014) que aboga por nuevas feminidades y masculinidades, y de “Sexo en Nueva York”, siempre nos queda la serie que puede ser cuestionable pero que es una fuente indispensable para entender algunas de las feminidades de principios del siglo XX.

 

9.- ¿Son esas princesas la eterna liberación de la princesa que friega? Por un lado la submisión y por otro, una teórica salvación falsa y vacía…

Estas princesas ofrecen la pretendida salvación a la que lleva la bondad femenina, que lleva necesariamente como premio un príncipe azul. Por una parte refuerzan modelos sumisos, sacrificados y complacientes y por otro refuerzan el orden heterosexual y heteronormativo que lleva consigo una masculinidad dominante.

 

9.- ¿Qué es esa nueva y completa mujer perfecta y cómo crees que se vive esa presión por excelir, como más terrenos se conquistan, absolutamente en todo?

Sobre las mujeres siempre ha existido esa presión de ser mujeres perfectas. Hace décadas la mujer perfecta era la que se quedaba en su casa trabajando gratis para el capitalismo, paría hijos e hijas para la sociedad y atendía a su marido. Ahora la mujer perfecta es la que tiene que ser buena profesional, buena compañera, buena madre y tener un buen aspecto físico.

Existe una presión tremenda por parte de las sociedades, fomentada desde los medios de comunicación, para ser mujeres. Romper con las representaciones patriarcales es una de las tareas pendientes. Pero no es la única: igualdad en el mercado laboral, dinamitar el techo de cristal y la brecha salarial, conseguir que la maternidad no hipoteque nuestras vidas, asumir la dimensión de clase en todos los análisis….

A pesar de todo lo que nos queda por conseguir, tengo la firme convicción de que no podemos dejar de luchar, porque un auténtico cambio social, cultural, económico…como el que este país necesita, pasa necesariamente por la presencia de las mujeres y por las luchas feministas….

Anuncis